...con quién celebrar el día de hoy.
En un día cualquiera, como el de ayer, anteayer... y los que siguen de este, me encontraba en mi habitación empacando mis cosas para huir de mi lugar de origen.
Detestaba vivir ahí, no me importaba dejar atrás a todas esas personas que, ahora, me doy cuenta que me hacen mucha falta... en el primer lugar de la interminable lista está mi madre.
Tomé el auricular de mi teléfono y así llamé a mi hogar... sí, donde dejé una buena parte de mí que me sigue invitando a regresar pese a la resistencia que opongo.
"Sabes que nunca me ha gustado estar en un mismo lugar por mucho tiempo", le dije.
Nos sumergimos en unos segundos de silencio hasta que ella lo rompió diciendo "...debes aprender a ser estable y comprometerte con lo que estás haciendo".
En esos momentos pensé "...pero soy un alma libre, no me gusta encadenarme a nada... ni nadie, no me gusta estar atada a un mismo lugar por mucho tiempo".
En realidad sólo le contesté "...sí, tienes razón, pero quiero que sepas que te extraño mucho y sigo estando allá a pesar de que estoy a más de 500 kilómetros de distancia..."
Extraño mi verdadera casa, aquella mujer con quien lloraba, peleaba, reía, aquellos brazos reconfortantes en los que me escondía como niña, la niña que sigue anorando estar en aquel hogar que dejó hace poco menos de un año.
Me fui odiando Tampico, pero ahora lo recuerdo con ese amor que nunca le pude tener mientras estuve ahí... me invade la nostalgia y a veces deseo dejar la Ciudad y regresar...
A veces hace falta...
A veces no quiero...
A veces desaparezco...
A veces estoy allá...
A veces, sólo a veces... quiero regresar...